Tras 10 meses de revueltas, lo único que sabemos de Siria es que su población vive el día a día entre bombas y francotiradores. La dinastía de Asad se agarra al poder con fuerza para no sufrir la primavera democrática de otras zonas de la región como Túnez, Egipto, Libia o Marruecos. Mientras, Estados Unidos y Europa practica un doble rasero: denuncian pero no intervienen. “Se conforman con un falso referendum”. Los periodistas apenas se atreven a informar. Sólo algunos comprometidos, arriesgan la vida para contar lo que allí se está viviendo. Entre ellos destaca, Antonio Pampliega, corresponsal de guerra y amigo de Piedra de Toque. Con él hemos viajado en diferentes ocasiones a Afganistán, su último destino. El sábado nos habló de los ochos días que vivió en el país junto a los rebeldes. “Tienen que morir occidentales para darnos cuenta de que lleva casi un año de revueltas y más de 8.000 personas asesinadas por el régimen”.

La vida de los occidentales en cualquier conflicto vale la de cientos de civiles. La pérdida de dos periodistas occidentales ha conseguido que nos demos cuenta de que son más de 8.000 los sirios asesinados por el régimen y casi un año de revueltas”

Queremos atravesar las fronteras de Siria para arrojar algo de luz en un país que lejos de convertirse en democracia se está convirtiendo en un gran cementerio. Esta semana conocíamos además  la muerte de dos periodistas occidentales, en el terreno siguen varios heridos sin que nadie puede ir a rescatarlos, pero también hay miles de ciudadanos sirios heridos a los que parece que a nadie preocupan. Antonio este sábado iba a entrar de ilegal en Siria, la situación no se lo ha  permitido.

Escucha el podcast y descubre por qué se ha llegado a una situación así.