Una fotografía de una gran pared le bastó a Silvia Vidal para organizar una expedición de dos meses en solitario hasta la Patagonia chilena para escalar en solitario. Viajamos en Piedra de Toque con la escaladora catalana Silvia Vidal para que nos guíe hasta la Patagonia chilena donde ha abierto una vía nueva en solitario, Espiadimonis, libélula en catalán, de 1.300 metro: una aventura que le llevó a vivir más de dos meses en plena Patagonia, abrirse paso por tierra virgen con machete, atravesar varios ríos salvajes y después permanecer más de 32 días colgada de la pared, 16 de ellos sin salir de la hamaca. Queremos saber cómo se entrena para una expedición así, de dónde saca las fuerzas y qué le aporta afrontar todos estos retos en soledad. “Físicamente voy todo lo preparada que puedo, pero por lo desconocido de mis retos hace que no tenga el control de lo que me voy a encontrar en las paredes”.

“Un amigo me envío una fotografía de esa zona y la pared me atrajo muchísimo. Preparé el viaje y realicé la apertura de la vía en solitario donde el componente de aventura y exploración superan la escalada. La aproximación fue dura desde atravesar parte de selva, abrirme paso con machete y cruzar varios ríos bravos. Después la escalada parece que es lo más simple. Y la soledad hace que la aventura se viva de la forma más intensa posible