“Los haitianos hemos vivido estos dos años con una mezcla de esperanza y frustración”.  Viajemos a Haití en el segundo aniversario del terremoto y lo hacemos de la mano de un haitiano, Ambroise Dorino Gabriel, director nacional de la institución jesuita Fe y Alegría. El sábado abrió una ventana a Puerto Principe en Piedra de Toque hoy la comparto con todos. “La llegada de la ayuda internacional ha supuesto una gran motivo de esperanza pero también genera frustración cuando no se invierte en generar el verdadero desarrollo”.

Fueron tan sólo 38 segundos de temblor pero con unas consecuencias trágicas: terminó con la vida de más de 300.000 personas, dejo a 1,3 millones de desplazados y provocó pérdidas materiales en torno a los 8 millones de dólares. Después un brote de cólera provocó la pérdida de otras 3.000 vidas. Regresamos a Puerto Príncipe para conocer la situación del país junto con Ambroise que durante estos días visita Euskadi de la mano de la ONG Alboan.

Los haitianos vivimos una mezcla de decepción e ilusión. Consideramos que vamos a experimentar un nuevo arranque en el país por la ayuda masiva que ha llegado. Toda la esperanza que genera esta nueva situación nos llena también de frustración al ver que las expectativas no se cumplen. El verdadero desarrollo pasa por asegurar una educación masiva y de calidad.

El verdadero motor de cambio. “Yo tuve que partir 300 km de mi casa para estudiar en la universidad y de pequeño caminaba todos los días 30 km hasta la escuela. No basta con saber leer tu nombre y escribir tu apellido. Hay que asegurar una educación masiva”.

 

La ayuda de pendiente. Tenemos construidas escuelas por todo el país para frenar el éxodo de la juventud hacia Puerto Príncipe donde se encuentran todos los recursos básicos. La ayuda que queda por desembolsar en Haití hay que invertirla en la red educativa. El 57% que queda de ayuda tiene que invertirse en el largo plazo: en el apoyo masivo a la educación.

Que no se olviden de Haití pero que la nueva ayuda llegue más coordinada para que la población salga más fortalecida.