Hoy viajamos con una de las personas que mejor encarnan los valores que transmite en este programa como es Alex Txikon, himalayista, aizkolari y ahora también saltador base. Alex no concibe la montaña como números, grados y competición, para él la montaña está hecha de retos, historia, valores y humanidad. Durante el verano pasado conectamos con él en su viaje en furgoneta de Gernika a Skardu para escalar después el GI, GII y quedarse a escasos metros de la cima del K2. Una aventura en la que compartió con los habitantes de los grandes valles de Pakistán su pasión por el hacha y el deporte rural. También hemos viajado este invierno al GI durante su última expedición: tres meses de trabajo para abrir una vía nueva y ascender un ochomil todavía virgen en invierno por entonces. No pudo llegar a la cima pero lo más duro no fue eso, si no perder a tres compañeros en el intento.

Ahora vuelve a hacer la maleta para una nueva aventura, Next Stop Greenland donde fusiona la escalada y el salto base, acompañado con su nuevo compañero de cordada Carlos Suarez. El próximo 17 de agosto parten hacia Groenlandia para escalar primero Mobby Dick (8a, 1.000 m) y descenderlo después en salto base. Junto a Alex y Carlos les acompañarán Iñaki Ituarte (escaladores), Santi Corella, Toni López, Álvaro Bultó (paracaidistas del Proyecto Alas), Lara Izagirre, Jon Goitia, Armando del Rey (cámaras) y Darío Barrio (cocinero).

Durante la entrevista hablamos de los riesgos de la montaña, de los valores que busca en sus expediciones también de la situación que viven las personas que habitan los grandes valles de Pakistán y de sus próximos retos en invierno: nuevas expediciones y nuevas apuestas relacionadas con el deporte rural vasco.

En expediciones como las que he vivido en invierno surge un vínculo tan fuerte entre los compañeros que es difícil de explicar y que no se encuentra en ningún otro deporte. Cuento con una intuición que me ayuda a tomar decisiones en momentos extremos. A pesar de lo vivido, creo que mi sitio sigue estando en las grandes montañas durante el invierno.

Salto base, nuevas sensaciones.  “Hemos cambiado las montañas, las botas de trekking y los pies de gato por el paracaídas. Un momento que me ha ayudado para relajar la cabeza y recuperarme bien de las congelaciones de los pies. Estamos acostumbrados a vivir la montaña pegados al hielo y la roca, desde el aire se viven sensaciones nuevas que también merece la pena experimentar. Esperemos llevar este proyecto también a los grandes colosos del Himalaya”.

Próximos retos. “Me siento con mucha energía por continuar ligado a las expediciones al Himalaya en invierno. Desde los 20 años llevo en grandes montañas y ahora a los 30 es en el invierno donde más  a gusto me siento. A pesar de la crisis económica, cuento también con el respaldo de personas y empesas que me ayudan a profesionalizar mis retos como la última alianza alcanzada con K35 para contar con la mejor tecnología en mis retos”.